Las películas se escriben tres veces: en el guión, en el rodaje y en el montaje. El resto de departamentos imprimen una huella imborrable y determinante en la película, pero no llegan a modificar la historia, su esencia misma, como estos tres procesos. Así que si quieres mejorar tus vídeos, tendrás que poner tu mayor esfuerzo en estas tres fases.
Empezaremos por el guión, el germen de todo. Quizá pienses que esto no va contigo, porque tú haces vídeos de boda o industriales. ¿Qué guión va a haber ahí?, puede que te preguntes. Pues debe haberlo.
La mejor forma de mejorar tus vídeos es conseguir que transmitan algo. Emociones, las que sean, pero que nos digan algo. Porque los vídeos siempre transmiten, y si nosotros no decidimos qué es lo que van a transmitir, lo que harán es emitir una sola emoción: el aburrimiento (en el mejor de los casos).
Así que, aunque tu vídeo no sea más que un industrial mostrando las instalaciones de una fábrica o una típica boda religiosa, siempre has de encontrar una historia para contar.
Busca un conflicto, una tensión, una evolución, un cambio, un movimiento, etc… y ten presente siempre lo más importante: el final. En una boda ya sabemos cuál va a ser: se casan, les echan el arroz o lo que sea y se van felices. Pero no es lo mismo si la novia llegaba tarde, si la madre lloró a moco tendido o si al novio se le quebró la voz al decir sí, quiero. Hemos de hacer un viaje y llegar a un sitio.
Puede que ver cómo unas sierras mecánicas cortan madera y la pulen no resulte muy emocionante, pero si cuentas la historia de cómo un trozo de madera pasó de ser parte de un árbol a convertirse en lápices con los que los niños dibujan lo que sueñan, habrás captado atención del espectador y se habrá quedado contigo hasta el final.
Ahora le llaman storytelling, el arte de contar historias, mucho más utilizado por la humanidad antes de la radio, la televisión o los videojuegos. No estoy diciendo nada nuevo: sabemos que contar historias funciona, porque lo llevamos en nuestros genes.
Si quieres ir más allá y profundizar un poquito, ahí van unas recomendaciones personales, por si te sirven de punto de partida:
– El guión, de Robert McKee. No es para tomárselo al pie de la letra, ningún manual debe serlo. Pero están las bases y es muy completo. Muy recomendable volver a él de vez en cuando, para confirmar lo que te ha funcionado y lo que no. Otros autores famosos por sus manuales de guión son Syd Mead o Linda Seger, pero ¡yo sólo hago recomendaciones sobre lo que he experimentado! :D
– Bloguionistas, un estupendo blog de guionistas españoles. Lo sigo desde que se juntaron, antes seguía a varios por separado, pero tomaron la estupenda decisión de montar este blog, con artistas invitados, artículos muy entretenidos e incluso un servicio de análisis de guión. Hay otros blogs, que seguro que también están bien, pero no se pueden seguir todos…
– Clubs de escritura, talleres de escritura creativa, etc… lo que sea que te mantenga escribiendo, porque esa es la verdadera clave: escribir todos los días. Estos foros te permiten además poner a prueba lo que escribas y recibir críticas de otras personas a las que les apasionan las historias. No recuerdo quién me dijo una vez que tus primeras 1.000 páginas son basura. Así que cuanto antes nos pongamos manos a la obra, mejor.
Ver también: Cómo mejorar tus vídeos II: la preproducción.